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Un espacio abierto
al patrimonio y la cultura

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PREMIO NACIONAL DE LITERATURA

El Premio Nacional de Literatura tuvo sus orígenes en la preocupación nacida en la Sociedad de Escritores por la orfandad social en la que vivían los escritores chilenos. Esta orfandad a la que aludían se refería básicamente a la incapacidad de vivir de sus derechos editoriales y de ser parte de los trabajadores que no estaban protegidos por las leyes previsionales y que no contaban con beneficios asistenciales.

 

En consideración de las circunstancias, durante el transcurso del año 1940 la Sociedad de Escritores, respaldada por un grupo de parlamentarios de avanzada y un grupo de intelectuales con cargos en el gobierno, se abocó a la tarea de preparar un pre-proyecto de ley que concretara estas ideas. Éste llegó a manos del presidente Pedro Aguirre Cerda, quien fue su más comprometido defensor, ordenando redactar la ley que instituyera dicha distinción. Sin embargo, falleció antes de terminar su tan ansiado proyecto.

El Premio Nacional de Literatura tuvo entonces, que esperar hasta el gobierno de Juan Antonio Ríos para ser promulgado como ley de la República. Así, la Ley Nº 7368, promulgada el 9 de noviembre de 1942 por el Presidente Ríos, dejó constancia de la institucionalización del Premio Nacional como homenaje al centenario del Movimiento Literario de 1842.

 

Augusto Jorge Goeminne Thomson

 

(Santiago, 23 de abril de 1882 - 27 de enero de 1950)

“Nada he visto sino el mundo y no me ha pasado nada sino la vida”.

 

Fue un prominente escritor chileno y el primero en recibir el Premio Nacional de Literatura, en 1942. Adoptó el apellido D´Halmar en honor a su bisabuelo materno. Destacó por ser un autor naturalista y uno de los poetas más importantes de Chile.

 

Se inició en las letras como periodista. Sus primeras publicaciones las hizo en el periódico La Tarde, donde escribió su primera novela: Juana Lucero (1902). Ésta se caracteriza por un profundo valor documental más que artístico. En 1904 creó Colonia Tolstoyana movimiento artístico inspirado en la postura filosófica del escritor ruso León Tolstoi. Pese a los esfuerzos que puso en este proyecto, junto a Fernando Santiván, Julio Ortíz de Zárate, Manuel Magallanes Moure y otros, el sueño se mantuvo vigente un año, pero fue una gran inspiración para otros artistas.

 

En 1909 fue nombrado cónsul en la India, cargo que desempeñó por dos años y materializó sus anhelos de viajes. Más tarde desempeñó la misma función en Perú. Durante la última fase de la Gran Guerra fue corresponsal para La Unión de Chile y La Nación de Argentina. Vivió en Madrid, España, entre 1918 y 1934, período considerado por la crítica como más fecundo y ejemplar, en paralelo, durante nueve años escribió el diario madrileño Informaciones. De regreso en nuestro país dictó clases y conferencias.

 

Entre sus obras sobresalen La Gatita (1917), Nirvana (1918), La sombra del humo en el espejo y Pasión y muerte del cura Deusto (1924). Esta última “es la primera obra de factura española donde rompe con la inercia del exotismo oriental, del autobiografismo explícito y del modo discursivo del libro de viajes para entrar de lleno en el mundo de la ficción novelesca” (Martínez 52). Más adelante está: La lámpara en el molino (1935), Cristian y yo (1946) y Los 21 (1948), entre otras. Con el tiempo se alejó del estilo naturalista.

 

En tanto, “la reacción emotiva que significó la producción inicial de D'Halmar puede parangonarse con la de la prosa de Azorín en el Movimiento Literario Español del 98”.

Víctor Lorenzo Joaquín Edwards Bello

 

(Valparaíso, 10 de mayo de 1887- Santiago, 19 de febrero de 1968)

 

Hijo de Ana Luisa Bello Rozas (nieta de Andrés Bello) y del banquero Joaquín Edwards Garriga, fue un reconocido cronista y novelista Premio Nacional de Literatura 1943 y en 1959 el Premio Nacional de Periodismo.

 

Estudió en el Colegio Mackay de Viña del Mar y en el Liceo Eduardo de la Barra en Valparaíso. A los 14 años, siendo alumno del colegio Mackay de Viña del Mar, fundó junto a Alberto Díaz la revista La Juventud, la cual logró cinco números de publicación (lo que para la época era bastante). En 1902 constituyó la revista El pololo.

 

Siempre supo que su entusiasmo y gusto por las letras no sería algo pasajero. Su primer proyecto fue El inútil (1910), obra que lo encasilló como un escritor rebelde y cuestionador de las costumbres y realidades chilenas. Su carrera literaria continuó con grandes obras como El roto (1920), El chileno en Madrid (1928), Criollos en París (1933) y La chica del Crillón (1935), entre otras. En paralelo, desarrolló un periodismo desenfadado y desmitificador. Fue un gran colaborador en el diario La Nación. En tanto, su obra constituye una reflexión crítica sobre el sistema político y social del país, donde cuestiona empleando la ironía, identificándose con el realismo costumbrista, el cual nace en 1842 y se extiende hasta las primeras décadas del siglo XX, siguiendo la óptica heredada de óptica Balzac.

Mariano Lautaro

Latorre Court

 

(Cobquecura, 4 de enero de 1886 - Santiago, 11 de noviembre de 1955)

 

Fue uno de los primeros autores en describir la realidad chilena. Inició su carrera literaria en Talca, junto a su amigo Fernando Santiván, colaborando en diarios y revistas de la época, con sus primeros cuentos y poesías. Influenciado por su padre, estudió tres años Derecho en la Universidad de Chile, carrera que abandonó para estudiar Pedagogía, titulándose como Profesor de Castellano en 1915. Fue director de Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, donde impartió las cátedras de Literatura Chilena, Hispanoamericana y Española.

 

Es considerado el padre del Criollismo, en sus obras sobresalen detalles explícitos de las costas de la provincia del Maule y de sus zonas rurales, ambientes donde enmarcó sus historias y argumentos. En su obra destaca el lenguaje coloquial que aplican sus personajes, para resaltar el vocabulario informal que entonces imperaba en el mundo popular. Por lo general eran huasos y los representaba de manera detallada, incluyendo sus creencias.  

 

Las principales obras de Mariano Latorre son Cuentos del Maule (1912), La sombra del caserón (1919), Chilenos del mar (1929), Mapu (1942) y Viento de Mallines (1944), entre otras. Su trabajo fue duramente examinado por Hernán Díaz Arrieta, Alone, Premio Nacional de Literatura 1959, describiéndolo como aburrido y poco comprensible. En respuesta a ello publicó Zurzulita (1920), considerada una novela que reúne características rurales, el deterioro patrimonial apegada al estilo mundonovista.

 

En 1944 fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura. Varias de sus publicaciones fueron traducidas a otros idiomas.

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto

 

(Parral, 12 de julio de 1904 - Isla Negra, 23 de septiembre de 1973)

 

Mundialmente conocido como Pablo Neruda, como homenaje al escritor checo Jan Neruda, es uno de los poetas más famosos e influyentes de la literatura chilena, latinoamericana y mundial del siglo XX. Fue un hombre multifacético, viajó por el mundo donde conoció gente fascinante. En 1945 obtuvo el Premio Nacional de Literatura y juró como senador por las provincias de Tarapacá y Antofagasta. En 1971 es Premio Nobel de Literatura, por “ser autor de una poesía que, con la acción de una fuerza elemental, da vida al destino y los sueños de un Continente”, explica la bajada del titular de La Vanguardia de España.

 

Vivió en Temuco hasta finalizar sus humanidades en 1920. El entorno geográfico, los bosques, ríos, montañas y lagos marcaron sus escritos de entonces. Ese año, conoce a Gabriela Mistral, directora del Liceo de Niñas de esa ciudad, quien le presentó a los grandes nombres de la literatura rusa, los que influenciaron sus escritos como Leónidas Andréiev. Durante sus años de estudiante de Pedagogía en Francés, en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, interactuó con otros poetas y escritores que le abrieron los ojos ante un mundo bohemio y cautivador. En 1927 es nombrado cónsul de Chile en Birmania, dando inicio a su carrera diplomática. Posteriormente, desempeñó este cargo en Buenos Aires, Barcelona, Madrid y México

 

En 1923 publicó Crepusculario, su primer libro y un año más tarde, tal vez su poemario más conocido: Veinte poemas de amor y una canción desesperada. En 1933 editorial Nascimento imprime Residencia en la tierra, un escrito de sus viajes por Europa y Oriente, que se caracteriza por el rigor interno de su simbolismo y su naturaleza metafísica. Otras destacadas publicaciones son: Canto General (1950) y Los versos del capitán (1952). En 1958 se imprime Estravagario, un retorno al surrealismo.

 

El trabajo de Neruda comprende 45 libros, diversas recopilaciones y antologías, ha sido traducida a más de 35 idiomas. Su popularidad y vigencia no tienen fin y cada día se suman más lectores y seguidores a su vida y obra.

Juan Eduardo

Barrios Hudtwalcker

 

(Valparaíso, 25 de octubre de 1884 - Santiago, 13 de noviembre de 1963)

 

Dentro de los autores chilenos, su trabajo es el que más se acerca a la novela de realismo psicológico, centrado en expresar las emociones, sentimientos y pensamientos de las personas. Hijo de un veterano de la Guerra del Pacífico, pasó su infancia y adolescencia en Lima, junto a su familia materna. En 1900 regresó a Chile y, por presión de sus abuelos paternos, ingresó a la Escuela Militar, pero nunca se adaptó, por lo cual solicitó la baja antes del egreso. En 1909 comenzó a trabajar en la Universidad de Chile y en la Cámara de Diputados, en paralelo escribió sus obras teatrales Del natural (1907), Mercaderes en el tiempo (1910) con la que obtuvo el Premio de Teatro en el concurso organizado en el marco del Centenario.

 

Después de años fuera de la escena, destacó por la publicación de El niño que enloqueció de amor (1915) calificada como una de las obras más leídas y hermosas de la literatura chilena. Además, comenzó a escribir críticas de teatro en Pluma y Lápiz, Pacífico Magazine y Zig-Zag. 

 

Dos años más tarde conformó el grupo literario Los Diez, un importante movimiento de artistas e intelectuales. En los años siguientes publicó Un perdido (1918) y El hermano asno (1922). Durante el primer gobierno de Carlos Ibáñez del Campo fue Ministro de Educación.

 

En su obra se distingue la influencia naturalista del escritor francés Émile Zola, junto a rasgos de Criollismo y Modernismo. Con el paso de los años se dedicó a la agricultura, pero sin dejar de escribir y colaborar en diarios como El Mercurio y La Nación. En 1946 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Samuel

Lillo Figueroa

 

(Lota, 13 de febrero de 1870 – Santiago, 19 de octubre de 1958)

 

Poeta, narrador y ensayista, pertenece a una familia profundamente ligada a la creación literaria, en la que destaca su hermano Baldomero, autor de Subterra y Subsole y su tío Eusebio, compositor de la letra del Himno Nacional.

 

Vivió sus primeros años en Lota, trasladándose a los 10 años a Lebu, lugar donde conoció a los araucanos, cuyos relatos y hazañas, fueron sus temas predilectos. Estudió Derecho en la Universidad de Chile, titulándose en 1896. Años más tarde, cursó Castellano y Literatura, trabajó en el Instituto Nacional y en la Escuela Militar, donde dictó la cátedra de Castellano.

 

Refundó el Ateneo de Santiago, punto de reunión de intelectuales, luego de la Guerra Civil de 1891. Fue prorrector de la Universidad de Chile. Era miembro de la Academia Chilena de la Lengua y correspondiente de la Real Academia Española.

 

En 1900  publica Poesías, texto que “se caracteriza por la presencia de imágenes sonoras y tono heroico. Es posible detectar en esta obra algunas constantes que se mantendrán a lo largo de sus obras posteriores, como por ejemplo el ritmo, la riqueza verbal y la fuerza descriptiva”, explica el portal EcuRed. En 1908 publicó Canciones de Arauco, obra de carácter narrativo que mejor define su calidad. Ilustra “imágenes típicas chilenas, las que lo convierten en un criollista lírico”, explica el mismo sitio web.

 

Escribió una veintena de poemas de corte épico y otras obras como: Literatura Chilena (1918), Ercilla y La Araucana (1928), Primavera de antaño (1951), Bajo la cruz del sur (1926) y Fuente secreta (1933), entre otras. En 1929 fue elegido miembro de la Academia Chilena de la Lengua.

 

A lo largo de su trayectoria recibió una serie de distinciones. En 1927 el Premio Poesía Hispana otorgado por la Real Academia Española y en 1947 el Premio Nacional de Literatura.

Ángel

Cruchaga Santa María

 

(Santiago, 23 de marzo de 1893- 5 de septiembre de 1964)

 

Desde la visión de los críticos en la poesía de Cruchaga destaca la tristeza, la presencia de mujeres y lo absoluto que viene y llega a Dios.

 

Poco antes de finalizar sus humanidades su familia se trasladó a Rancagua, donde fundó la revista Musa joven, con su amigo Vicente Huidobro, también colaboró en las revistas Corre-Vuela y Zig-Zag y otras de Valparaíso, Chillán y Buenos Aires. Trabajó en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la Dirección de Bienes Nacionales, en la Biblioteca Nacional y en la Caja de Colonización Agrícola.

 

Su producción literaria estuvo influenciada por los simbolistas franceses y por los “poetas malditos”. En 1908 publicó el poema “El conde Narciso” y en 1915 su primer libro Las manos juntas.

 

Dentro de sus obras sobresale La hoguera abandonada (1928) Afán de corazón (1933) y Paso de sombra (1939). Fue reconocido con el primer premio de los Juegos Florales de Curicó (1918), el segundo lugar en el certamen de la Federación de Estudiantes y el Premio Municipal de Poesía. En 1948, recibe el Premio Nacional de Literatura.

 

Jacobo Danke en “Poeta de la pasión mística”, lo define como un “místico pagano. Su cristianismo está sembrado de jacintos y de mujeres hermosas, de música y de imprecaciones, de amor y de elegías sagradas... Su poética va desde un corazón flechado por la luz del Paraíso, hasta el corazón de los hombres enfermó por el resplandor de las pasiones”

 

A modo de homenaje, 32 años después de su muerte, el escritor Manuel Silva Acevedo, Premio Nacional de Literatura 2016, publicó una recopilación de sus mejores obras.

Pedro

Prado Calvo

 

(Santiago, 8 de octubre de 1886 - Viña del Mar, 31 de enero de 1952)

 

La crítica lo considera umbral de la lírica chilena contemporánea. Periódicamente, se reeditan algunas de sus novelas como: La reina de Rapa Nui (1914), Alsino (1920) o Un juez rural (1924).

 

En 1904 ingresó a la Universidad de Chile donde estudió Ingeniería y Arquitectura, dejando ambas inconclusas. Luego de la muerte de su padre trabajó el campo de su familia, tarea que complementó con la literatura y arquitectura. Comenzó a escribir a temprana edad e integró la Generación del 27 e integró el Grupo Los Diez.

 

Sus obras comienzan con Flores de cardo (1908) que rompe con el molde conocido de las rimas, variable que se transforma en el iniciador del verso libre en nuestro país. Pájaros errantes (1915) es considerada por los críticos como su obra poética cumbre. Evoca cómo las aves se encuentran en la oscuridad por medio de su canto. Se trata de un libro escrito en prosa, que reúne lo mejor de la tradición simbolista, luego de esto cae en una pausa de casi veinte años, regresando con los sonetos Camino de las horas (1934) y Esta bella ciudad envenenada (1945).

 

En 1935 fue distinguido con el premio de la Academia de Roma y en 1949 recibió el Premio Nacional de Literatura.

José Santos

González Vera

 

(El Monte, 2 de noviembre de 1897 - 27 de febrero de 1970)

 

A temprana edad su madre le inculcó el amor por las letras colaboró en la revista universitaria Claridad y Atenea de Concepción. Previamente, desempeñó los más variados oficios, factor que templó su carácter, aunque destacaba con un hombre de pocas palabras y gran sentido del humor.

 

Entre sus obras está: Vidas mínimas (1923) texto que se compone de dos novelas cortas: “El conventillo” y “Una mujer”; Alhué (1928); Cuando era muchacho (1951) obra que corresponde a una autobiografía; Eutrapelia (1955); Algunos (1950); Aprendiz de hombre (1960); La copia y otros originales (1961) y Necesidad de compañía (1968).

 

Su trabajo literario “fue acogido con entusiasmo por Alone era fino, sutil, analista íntimo. Habitaba en un conventillo entre lavanderas y zapateros remendones, pero en vez de lamentarse y huir de ese medio inadecuado, lo mira minuciosamente, lo estudia con ojo atento y describe detalle por detalle” (Del Solar 11).

 

En 1950 fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura, nominación que no estuvo exenta de detractores que afirmaban que sus obras cabían en cuadernos simples de composición, sin tener relevancia. En tanto, otros, como Enrique Espinoza, destacaban su literatura como una aproximación al mundo proletario a través del conventillo.

Lucila

Godoy Alcayaga

 

(Vicuña, 7 de abril de 1889 - Estados Unidos, 10 de enero de 1957)

 

Mundialmente conocida como Gabriela Mistral es considerada uno de los principales referentes de la poesía femenina. En 1945 recibió el Premio Nobel de Literatura y en 1951 el Premio Nacional de Literatura.

 

Pasó gran parte de su infancia en los alrededores del Valle del Elqui. A los 15 años comenzó su trabajo docente en la Escuela de la Compañía Baja. Su ingreso a la Escuela Normal de Preceptoras de La Serena se frustró debido al impacto que sus poemas generaron en los sectores conservadores, que los clasificaron como socialistas y paganos. Gabriela Mistral no estudió pedagogía, sus conocimientos fueron convalidados por la Escuela Normal N°1 de Santiago, gracias a sus experiencias, trato y visión hacia los estudiantes. En 1922 fue contratada por el Gobierno de México, para crear las bases de su nuevo sistema educacional, modelo que hasta el día de hoy se mantiene en esencia.

 

El primero de sus éxitos fue Sonetos a la muerte (1914) obra que obtuvo la máxima distinción en los Juegos Florales de Santiago. En 1922 publicó Desolación y dos años más tarde Ternura. “Alone, destaca su heroísmo para estudiar sola, contra una ambiente mezquino y hostil, en medio de pobrezas amargas” (Concha 20). Estos factores la impulsarán a abandonar Chile en 1922. En 1938 aparece Tala, una confirmación de su visión sobre su ‘suelo’, porque “es también un libro hondamente arraigado en el terruño, en la provincia, en la región, es una emanación del valle donde nació y creció la poetisa” (Concha 100).

 

En 1953 viajó a Estados Unidos, donde es nombrada cónsul en Nueva York y conoce a la escritora Doris Dana, quien la acompaña en su viaje de regreso a Chile en 1954.  Ese año publica Lagar, en tanto, el que el Presidente Carlos Ibáñez del Campo, la reconoce con el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Chile.

 

 

Durante su último viaje a nuestro país visitó su amado Valle del Elqui y durante un paseo por el fundo El Ajial se cruzó con el Cabo Ricardo Huerta Loyola y el Carabinero José Barraza Arancibia, plasmando en una hoja de su libreta de patrullaje montado: “Gracias a los que velan desvelándose, ustedes son sin saberlo los guardadores de nuestros sueños y la conciencia de la ciudad”. Estas palabras, de gran contenido simbólico, sintetizan el desvelo y cariño que diariamente entregan los miembros de la Institución a la sociedad, en tanto, la página forma parte de la colección del Museo.

 

Su trabajo forma parte del patrimonio cultural inmaterial de nuestro país, el mismo que muchas veces sintió que no la comprendía y, sin embargo, se levanta con orgullo al escuchar su nombre.

Fernando Antonio Santibáñez Puga

 

(Arauco, 1 de julio de 1886 - Valdivia, 12 de julio de 1973)

 

El autor es conocido como Fernando Santiván. Durante sus últimos años de humanidades se sintió profundamente inclinado por la lectura y cautivado por el trabajo de Máximo Gorki. En 1901 publicó sus primeros cuentos en La Discusión de Chillán, los que evidenciaban la influencia realista del español Benito Pérez Galdós. Leonidas Morales en “De muertos y sobrevivientes. Narración chilena moderna”, explica que “forma parte del grupo de escritores latinoamericanos que se refugia en la naturaleza ante la decadencia del hombre en la urbe, protección que se revela infructuosa”.

 

Ingresó a la Escuela de Artes y Oficios, donde fue expulsado por sus ideas anarquistas. En 1904 se incorporó al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, donde siguió simultáneamente pedagogías de Castellano y Matemática. Un año más tarde fundó la Colonia Tolstoyana.

 

En 1912 dirigió el semanario Pluma y Lápiz, dos años más tarde colaboró en la organización de los Juegos Florales de 1914, en que Gabriela Mistral obtuvo el primer lugar con los Sonetos de la muerte. En 1918 fundó la revista Artes y letras. Entre sus obras, de corte criollista, sobresalen: Palpitaciones de vida (1909); Ansia (1910), Crisol (1913) y La hechizada (1916), en tanto, su obra más reconocida es Memorias de un tolstoyano (1955).

 

Su trayectoria es conocida y respetada por la crítica literaria, perteneció a la Generación del 10 o criollista, al mismo tiempo aparecen visiones mundonovista. En 1952 fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura. 

Daniel

de la Vega Uribe

 

(Quilpué, 30 de junio de 1982 - Santiago, 29 de julio de 1971)

 

Es un destacado hombre de letras, trabajó múltiples géneros literarios y a lo largo de su carrera obtuvo tres premios nacionales. Realizó sus estudios en el Instituto Alemán de Valparaíso, después se trasladó a Santiago donde conoció la vida bohemia, encantándose de la poesía y el teatro.

 

Su carrera periodística comenzó en la revista Pluma y lápiz, en los diarios La Mañana, El Mercurio y Las Últimas Noticias. En 1912, entabló amistad con otros poetas y escritores, como Fernando Santiván y Eduardo Barrios. Trabajó en la Biblioteca Nacional y años más tarde se desempeñó como Agregado Cultural de Chile en España.

 

Sus obras evocan romanticismo y emociones, con versos sencillos que describen la infancia y el entorno provinciano que lo rodeó. En 1918 fue reconocido por la revista Zig-Zag como el poeta más leído del año, como premio recibió la publicación de Los momentos (1918). Como dramaturgo escribió drama y comedias que se transformaron en éxitos entre el público. En el marco periodístico, sobresalen crónicas en las que relata lo que vio a diario, entretelones con los artistas y los escenarios que conoció. En este género, su principal obra fue Confesiones imperdonables, una antología escrita en cuatro tomos entre 1963 y 1967.

 

De su abundante trayectoria, resaltamos La música que pasa (1915), Las instantáneas (1927), Luz de candilejas (1930) y Andanzas de un cronista de teatro (1927), entre otras. En 1953 recibió el Premio Nacional de Literatura y en 1962 el Premio Nacional de Periodismo y el Premio Nacional de Artes, mención Teatro. 

Víctor Domingo

Silva Endeiza

 

(Tongoy, 12 de mayo de 1882- Santiago, 20 de agosto de 1960)

 

Hijo de un entusiasta lector, cuya biblioteca concentraba cerca de dos mil piezas, volcó su vida a las letras alcanzando dos Premios Nacionales. En 1901 llegó a Valparaíso, ciudad en la que vivió hasta los 15 años y donde se impregnó del ambiente cultural y literario. Hizo amistad con otros escritores de la época como Daniel de la Vega, Ernesto Escobar y Carlos Pezoa. Junto a otros poetas fundó el Ateneo de la Juventud de Valparaíso y la Universidad Popular. En paralelo, trabajó en colaboraciones con El Mercurio de Valparaíso, donde escribió bajo el seudónimo de Cristóbal de Zárate; además, colaboró con La Provincia de Curicó, El Tarapacá y La Nación.

 

Fue reconocido por su ímpetu como luchador político y por su gran popularidad entre los trabajadores del salitre. En 1915 fue elegido diputado por la provincia de Atacama. Al finalizar su período, viajó a Uruguay y Argentina, donde estrenó algunas de sus piezas dramáticas. En 1924 fue designado Cónsul de Argentina, cargo que más tarde desempeñó en España, República Dominicana y Haití.

 

Su primera publicación corresponde a un texto poético titulado Hacia allá (1905), y luego, dentro del mismo género sobresale El derrotero (1908); Romancero naval (1910) y Poemas de ultramar (1935). En 1922 escribió los versos del Himno del Guardián de la Policía Fiscal.  En ellos ensalza las virtudes que debían tener todo funcionario policial y su misión en la sociedad a pesar de la incomprensión que su labor muchas veces genera. 

 

Como novelista su labor quedó plasmada en Golondrina de invierno, obra con la que obtuvo el primer lugar en el certamen organizado por el Consejo Nacional de Bellas Letras en 1912. Otras obras reconocidas son: La pampa trágica (1921) Palomilla brava (1923) y El mestizo Alejo (1934). En tanto, como dramaturgo aportó un número importante de piezas como El hombre de la casa (1919) y Fuego en la montaña (1937). Fue asesor en la revista Zig-Zag, fundó la Sociedad de Autores, fue miembro del Ateneo de Santiago y de la Academia Chilena de la Lengua. En 1954 recibió el Premio Nacional de Literatura y en 1962 el Premio Nacional de Teatro y Periodismo.

Francisco Antonio Encina Armanet

 

(San Javier, 10 de septiembre de 1874 - Santiago, 23 de agosto de 1965)

 

Es considerado uno de los escritores más polémicos de la historia literaria de nuestro país, al ser catalogado de racista, luego de publicar Historia de Chile. Proveniente de una familia terrateniente de la actual región del Maule, fue un destacado alumno del Liceo de Talca. Continuó sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y ejerció por un período muy corto, priorizando los negocios agrícolas que le brindaron un buen pasar económico. A los 32 años ingresó al Partido Nacional. En 1906 fue diputado por Linares, Parral y Loncomilla; periodo en el que destacó como un intelectual con ideas nacionalistas. Su pensamiento quedó forjado en los libros Nuestra inferioridad económica y La educación económica y el liceo, ambos publicados en 1912. Al tiempo se alejó de la política y retomó sus negocios.

 

En la década de 1930 sorprende con tres nuevos libros: Portales, introducción a la historia de la época de Diego Portales (1934), El nuevo concepto de la historia y La literatura histórica chilena y el concepto actual de la historia (1935). Entre 1938 y 1952 escribió Historia de Chile con ayuda de Leopoldo Castedo, trabajo que en 20 tomos que abarcan desde la Conquista de Chile hasta la Guerra Civil de 1891.

 

Otras obras destacadas del autor son los dos tomos correspondientes a La presidencia de Balmaceda (1952), La relación entre Chile y Bolivia (1841-1963) (1963), El nuevo concepto de historia y Bolívar, biografía publicada en ocho tomos (1957-1965).

 

En 1955 recibió el Premio Nacional de Literatura.

José Maximiliano

Jara Troncoso

 

(Yerbas Buenas, 21 de agosto de 1886 - Santiago, 6 de julio de 1965)

 

“Max Jara forma parte de la Generación del 900, que se caracterizó -fundamentalmente- por tratar motivos vernaculares como base de la poesía, sin imitar desmedidamente a escritores extranjeros. Esta generación se siente atraída, de alguna manera, por el campo y la naturaleza”, así lo define Ilse Sasso en un homenaje publicado por El Heraldo. A muy temprana edad, manifestó interés por la literatura, en 1899 publicó sus primeros versos en el diario El Deber. Finalizó sus humanidades en Santiago e ingresó a la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, carrera que abandonó para dedicarse a la literatura.

 

Desde ese momento trabajó en diversos lugares, desarrollando múltiples funciones, sobresale la de redactor en los diarios El Mercurio y El Ilustrado, profesor e inspector general en la Escuela de Ingeniería y subjefe en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile.

 

Su primer libro fue Juventud: poesía romántica (1909), influenciado por el primo hermano de su padre, el escritor Pedro Antonio González de tendencia romancista, sin embargo, Jara se aleja de ésta. Su poesía de corte intimista, de verso puro y limpio desarrolla temáticas sencillas, la mujer, la infancia, los objetos olvidados.

 

Su segundo libro ¿Poesías…? (1914) resalta el romance vulgar y la juerga medieval española. Para finalizar sus creaciones, publicó Asonantes… tonos menores (1922), libro donde plasmó con gran belleza lo que el título quería expresar. Vivía alejado de la elite cultural y de los círculos literarios. Alone lo define como “el poeta indiferente a la nombradía transitoria, que no practicaba la gimnasia acrobática, no aspiró al ingenio, ni fábrica de enigmas, que sólo dijo algunas cosas esenciales”.

 

Pese a lo acotada de su carrera, fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura en 1956.

Manuel

Rojas Sepúlveda

 

(Buenos Aires, 8 de enero de 1896 - Santiago, 11 de marzo de 1973)

 

Vivió sus primeros años en la capital trasandina y realizó trabajos esporádicos, para ayudar a su madre, gracias a ello conoció personas que se convirtieron en protagonistas de sus relatos. “La narrativa de Rojas se preocupó de revertir esta injusticia, evidenciando en sus cuentos y novelas las condiciones en que vive y muere el pueblo chileno; en otros términos, el autor otorgó un rol protagónico a los “sujetos más desvalidos y despreciados de la sociedad” (Jerez, 31).

 

Luego de una serie de colaboraciones y publicaciones de cuentos y poemas en 1926 publicó su primer libro Hombres del sur. A lo que le sigue un amplio trabajo literario en el que sobresalen: Lanchas en la bahía (1932); El vaso de leche (1959) y La ciudad de los Césares (1972).

 

A partir de su vida nutrió su trabajo narrativo. Su obra más aclamada es Hijo de ladrón (1951), novela autobiográfica que lo lanzó a la fama y transformó en un gran exponente de la literatura chilena. Continúa con: Mejor que el vino (1958); Sombras contra el Muro (1964) y La oscura vida radiante (1971). Ignacio Álvarez, Doctor en Literatura de la Pontificia Universidad Católica de Chile, explica que “en manos de Rojas la relación entre el nuevo paradigma narrativo y el género novela autobiográfica es estrecha y problemática. Tensiona, por un lado, los polos referencial y ficticio, pues lo que se narra en esas novelas debe ser entendido como información referida a la realidad exterior y al mismo tiempo como relato autorizado para gozar de todas las libertades que normalmente concedemos a los textos de imaginación: Aniceto Hevia es el joven Rojas, aunque, por supuesto, no lo sea en absoluto”.

 

En 1957 recibió el Premio Nacional de Literatura. Ese mismo año fue invitado especial del Departamento de Estado de los Estados Unidos, donde desempeñó la cátedra de Español. En tanto, el académico Jaime Concha considera que el mayor logro del autor fue facilitar la circulación de los excluidos. El día de su muerte el Senado de la República le rindió un especial y sentido homenaje.

Diego

Dublé Urrutia

 

(Angol, 8 de julio de 1877 - 13 de noviembre de 1967)

 

Definido por Rubén Darío como el poeta que le faltaba a Chile, es considerado por la crítica como el primer clásico. Hijo del Teniente Coronel Baldomero Dublé Almeida, quien falleció en la batalla de Chorrillos, durante la Guerra del Pacífico. A los 18 años recibió una mención honrosa en el Certamen Varela de Valparaíso por su libro Pensamientos en la tarde (1895). Estudió en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile y colaboró en los diarios La Ley de Santiago y El Sur de Concepción. Su carrera de abogado se interrumpió cuando asumió misiones diplomáticas las que comprendieron 17 países. Contrajo matrimonio con la hermana del poeta Vicente Huidobro, pero no tuvo relaciones artísticas con él.

 

Su primera publicación fue Veinte años (1898) que incluía poemas de sus obras Pensamientos de la tarde (1895), Reminiscencias (1897) y Melancolía (1898). En el año 1903, publicó Del mar a la montaña, que también se imprimió en París. Tuvo una excelente acogida entre los escritores y la crítica. Dentro de sus obras destaca La procesión de San Pedro en el mar (1899) y En el fondo del lago (1903). Su trabajo se enmarca dentro del Criollismo. “Dio realidad y objetividad al campo, habló del indio, de los trabajadores, describió ambientes, la tierra del sur, los ríos. Diferenció los árboles de la selva: robles, coihues, avellanos, canelos. Escribió: tenca, diuca, loica”, explica Eugenio Bastias en el portal Poesías.cl

 

En 1917 participó en la creación del grupo Los Diez En 1953, tras años de silencio, aparece con su obra Fontana cándida, una valiosa antología que contiene toda su producción literaria y poética. En 1958 fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura.

Hernán

Díaz Arrieta

 

(Santiago, 11 de mayo de 1891 - 24 de enero de 1984)

 

Autodidacta en el mundo de las letras, a temprana edad incursionó en la literatura e hizo colaboraciones en los diarios: La Unión, El Imparcial y El Ilustrado; también escribió en La Nación y El Mercurio. En 1913 adoptó su seudónimo, Alone, para firmar los cuentos que publicó en la revista Pluma y lápiz, desde entonces escribió sin interrupciones por más de 60 años en diversos medios.

 

Sus escritos se caracterizan por la singularidad de su prosa, amena y fluida. Dentro de sus obras está Prosa y verso (1909), La sombra inquieta (1915), Portales íntimo (1930), Bello en Caracas (1963), Antología del árbol (1966) y En la batalla política (1974), entre otras. Al mismo tiempo: “creó la Crónica Literaria, su gran invento, donde vertía toda la música de su estilo y que con el tiempo se convirtió en un verdadero Tribunal de las Letras, pontificando por más de medio siglo sobre la República Literaria”, explica el portal Escritores.cl.

 

Alone, quien en algunas oportunidades también firmó como Ever, ejercitó la crítica “subjetiva y discutida, pero de grandes alcances  y hermoso estilo siempre en La Nación y  El Mercurio. Fue miembro de la Academia Chilena de la Lengua; parte de la Academia Chilena de la Historia. En 1959 fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura.

Julio

Barrenechea Pino

 

(Santiago, 13 de marzo de 1910 - 9 de noviembre de 1979)

 

Durante su juventud se encantó con las artes escénicas en el Teatro Municipal de Santiago, donde participó en algunas óperas. Más tardes, estudió Derecho en la Universidad de Chile, donde fue presidente Centro de Alumnos de Derecho y de la FECH. Al mismo tiempo, colaboró en la revista Mástil de su facultad. Entre 1937 y 1941 fue diputado por Temuco.

 

En 1930 publicó su primera obra El mitin de las mariposas, en tanto, Diario morir (1954) marcó su importancia literaria que lo llevó a la presidencia de la Sociedad de Escritores de Chile, además integró la Alianza de Intelectuales y fue miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua. Es un genuino representante de los llamados poetas del sentimiento. Dentro de su trabajo está: Mi ciudad (1945), Poesía completa (1958), Estados de ánimo (1970) y Voz reunida (1975) y entre otras.

 

Fue embajador en Colombia e India, colaborando activamente durante la campaña presidencial de Eduardo Frei Montalva, a quién dedicó el poema “Patria joven”, declamado ante una clamorosa multitud en el Parque Cousiño, el día en que cerró su campaña. En 1960 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Marta

Brunet Cáraves

 

(Chillán, 9 de agosto de 1897 - Montevideo, el 27 de octubre de 1967)

 

Pasó su infancia en el fundo Pailahueque de Ercilla. Su cercanía al mundo rural fue una gran fuente de imaginación para sus novelas, cuya narrativa se enmarca dentro del Criollismo y se concentra en la descripción de paisajes y costumbres, pero con un realismo a la manera de Maupassant.

 

A los 14 años viajó a Europa junto a su familia, donde conoció la obra de Proust y Unamuno, artistas que influenciaron su forma de escribir en la que sobresale el interés por los conflictos sociales. En 1923 publicó Montaña adentro, su primera novela, que la llevó del anonimato a la fama intelectual, convirtiéndola en una mujer reconocida dentro de la narrativa femenina chilena. En 1926 se imprimen Bestia dañina y Don Florisondo, en las que continúa con la temática campesina. Fue redactora y directora de la revista Familia. La crítica veía en ella “el vigor concentrado, la verdad tallada a cincel, los colores fundamentales, sin penumbra, matiz ni niebla. Además era claramente distinguibles los ámbitos en que se movía su narrativa: el relato para adultos y el cuento para niños… relacionándolas con las etapas chilenas y bonaerenses de la escritora” (Fernández 407).

 

En dos oportunidades recibió el Premio Atenea, otorgado por la Universidad de Concepción por Cuentos para Marisol y Aguas abajo, a ello se suma el Premio de Novela de la Sociedad de Escritores de Chile. En 1961 obtuvo el Premio Nacional de Literatura.

 

En octubre de 1963 es nombrada Agregada Cultural de Chile en Brasil y a continuación en Uruguay, donde la incorporan a la Academia Nacional de Letras de Uruguay.

Juan

Guzmán Cruchaga

 

(Santiago, 27 de marzo de 1895 - Viña del Mar, el 21 de julio de 1979)

 

Estudió de Derecho, carrera que no completó. Durante su juventud trabajó como reportero en El Diario Ilustrado; pero la poesía siempre fue su motivación más grande. A los 19 años, comenzó a publicar sus versos en Zig-Zag, transformándose Junto al brasero (1914), su primera obra lírica, seguida de La mirada inmóvil (1919). En ese período lanzó su primera obra teatral La sombra. Después apareció Chopin (1919) y La princesa que no tenía corazón (1920) y siguió con su trabajo poético Lejana (1920), publicada en Argentina.

 

Trabajó durante 45 años en el Ministerio de Relaciones Exteriores, terminando su carrera diplomática como Embajador en El Salvador, hoy existe un monumento a su memoria en la Plaza Chile de ese país.

 

Su vida lo mantuvo en constante movimiento, marchando y dejando atrás con expectativas de nuevas experiencias: “No hay dramatismo, ni voces desgarradas, ni superlativos en la poesía, quien expresa los más hondos sentimientos en un leguaje casi de silencios” (Tapia 168).

 

En 1922 retomó el teatro con El maléfico de la luna, publicó diversos poemarios y una antología con sus mejores versos. Su último libro Sed se imprimió en 1978.

 

Su trayectoria y contribución literaria lo hicieron merecedor del Premio de Literatura en 1962.

Benjamín

Subercaseaux Zañartu

 

(Santiago, 20 de noviembre de 1902 - Tacna, 11 de marzo de 1973)

 

Escritor, diplomático e investigador científico, en sus obras expuso una visión crítica de Chile y su profundo amor por la patria.

 

A los 16 años ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, donde estuvo un breve período, luego se matriculó en la Universidad de La Sorbonne, Francia, donde se tituló de psicólogo y obtuvo un doctorado en la especialidad. En 1927 regresó a Chile y volcó toda su experiencia en la redacción de obras literarias, críticas y reveladoras. Su obra es extensa y variada en género. Publicó sus primeros libros en francés, firmados bajo el seudónimo de Lord Jim. En paralelo, colaboró en la revista Zig-Zag escribiendo crudos y satíricos artículos sobre Chile, en la sección “Plumas nacionales”.

 

Años más tarde regresó a Europa, esta vez se radicó en Roma, al volver a Santiago, construyó la Villa Fontana, donde impartió la doctrina protestante. En paralelo, se interiorizó en medicina, antropología y sociología, escribiendo varios ensayos sobre estos temas. 

 

Dentro de sus obras destaca: Mar amargo (1936), Y al oeste limita con el mar (1937), Daniel, niño de lluvia (1942), Jemmy Button (1950), Tierra de océano (1946) y Chile o una loca geografía (1973). Subercaseaux, a juicio del crítico Hugo Cortés: “hizo de la novela un espacio combinado de historia, sociología, etnología, antropología, para definir con pasión copiosa la psicología del hombre chileno”.

 

Durante su trayectoria fue reconocido en más de una vez. En 1952 recibió el Premio de Periodismo Camilo Henríquez y en 1963 el Premio Nacional de Literatura.

Francisco

Coloane Cárdenas

 

(Quemchi - Chiloé, 19 de julio de 1910 - Santiago, el 5 de agosto de 2002)

 

Comenzó su vida laboral a muy temprana edad, fue ovejero, capataz, marino y explorador de petróleo, entre otros oficios, luego se enroló en la Armada, en calidad de escribiente y navegó en el buque “Baquedano”. Paralelamente, se dedicaba a la literatura, escribiendo sus primeros relatos y colaboraciones en la prensa regional firmados bajo el seudónimo de Hugo del Mar. Su obra se inspira en los paisajes australes con protagonistas sobrios, descarnados y reales que sobresalen por sus experiencias.

 

Entre 1962 y 1964 vivió en Pekín, donde trabajó en la revista china Reconstruye y en el Instituto de Lenguas extranjeras. Desarrolló una extensa labor periodística, colaboró en La Crónica, El Siglo y la revista Zig-Zag. Algunas de sus novelas y cuentos fueron traducidos a varios idiomas, sobresalen: El último grumete de la Baquedano (1941), Cabo de Hornos (1941), Golfo de Penas (1945). En ellos narra con fluidez y muestra sin adornos la realidad de los elementos, en tanto, la aventura motiva su creatividad. Perteneció a la Generación del 38. En su trabajo se refleja “el Criollismo de las décadas anteriores, el imaginismo buscador de lejanías y, en alguna medida, la penetración ene l mundo interior de personajes y situaciones que aportaba el superrealismo” (Fernández 409).

 

A lo largo de su trayectoria fue reconocido con diversos premios. En 1964 recibió el Premio Nacional de Literatura; mientras en 1997 el Gobierno francés le otorgó la condecoración “Artes y Letras de la República Francesa” en el grado de Caballero. En Quemchi, localidad ubicada a 64 kilómetros de Castro, un museo lleva su nombre.

Carlos Ignacio

Díaz Loyola,

Pablo de Rokha

 

(Licantén, 17 de octubre de 1894 - 10 de septiembre de 1968)

 

Es considerado dentro de los cuatro más grandes poetas de nuestro país, junto a Neruda, Mistral y Vicente Huidobro. Vivió gran parte de su infancia en distintos pueblos de la región del Maule. Luego se trasladó a Santiago, donde cursó sexto año de humanidades. Colaboró en diarios como La razón y La mañana. En 1916 publicó su primer conjunto de poemas “Versos de infancia”. Sus trabajos están marcados por el activismo político, expresándose en textos que buscan lo individual y lo social. En paralelo, fundó revista Multitud. En 1944, el Presidente Juan Antonio Ríos lo nombró embajador cultural de Chile para toda América.

 

Publicó 41 libros de poesía y estética, además de diversos textos de variado contenido. “La primera etapa de su escritura, se desarrolla entre 1916 y 1930 y comprende libros en los que enfatiza la anarquía romántica, concluyendo en una especie de surrealismo achilenado”, explica Naín Nómez en el portal Altazor.

 

Entre su larga nómina de obras está: Los gemidos (1922), El canto de tu vieja (1930), Oda a la memoria de Gorki (1936), Arenga sobre el arte (1949) y su autobiografía El amigo Piedra (1990). También escribió diversos ensayos como Heroísmo sin alegría (1927), Neruda y yo (1955) y Mundo a mundo: Francia (1966).

 

En 1965 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Gilberto

Concha Riffo,

Juvencio Valle

 

(Villa Almagro, 6 de noviembre de 1900 - Santiago el 12 de febrero de 1999)

 

Tal vez el más español de los poetas chilenos, estudió en el Liceo de Hombres de Temuco, al que también asistía Pablo Neruda, quien le habría dado su seudónimo.

 

En 1929 publicó La flauta del hombre pan, obra que relata el paraíso mitológico que es el sur de Chile y sus bosques. Le sigue El tratado del bosque (1932). “Centra su poesía en lo paradisiaco y en la mitología; mientras sus pares lo hacían en base al paisaje urbano”, explica el portal Fundación Cultural Miguel Hernández.

 

Más tarde viajó a España, para desempeñarse como corresponsal de guerra, haciendo colaboraciones a la revista Ercilla. En 1941 regresó a Chile y publicó su tercera obra, Nimbo de piedra, con la que ganó un concurso organizado por la Municipalidad de Santiago, en el marco del cuarto centenario de su fundación; posteriormente publicó El hijo del guardabosque (1951). Pertenece a la Generación del 27 y es uno de los pocos poetas que mantiene su ilación con la poesía española del Siglo de Oro.

 

En 1966 es reconocido con el Premio Nacional de Literatura.

Salvador

Reyes Figueroa

 

(Copiapó, 16 de agosto de 1899 – Santiago, 27 de febrero de 1970)

 

Estudió en el Instituto Comercial de Antofagasta, iniciando su interés literario con autores como Emilio Salgari, Alejandro Dumas y Julio Verne. En 1920 se trasladó a Valparaíso, donde conoció la vida bohemia, lo que se refleja en su novela Valparaíso, puerto de nostalgias (1955). Radicado en Santiago, colaboró en las revistas Zig-Zag, Letras y Hoy y en algunos diarios, como La Hora y Los Tiempos, bajo el apodo de Simbad

 

En paralelo desempeñó cargos diplomáticos en París, Barcelona, Londres, Roma y Haití. En 1954 viajó a la Antártica, aventura que inspiró El continente de los hombres solos (1956). Al tiempo es incorporado en la Academia Chilena de la Lengua y en 1962 fue enviado a Turquía, en una nueva misión diplomática.

 

Su obra de estilo sencillo y elegante se enmarca dentro de la Generación del 27. Publicó 22 libros entre novela, poesía, cuentos, ensayos y crónicas, por ejemplo: Barco ebrio (1923), El café del puerto (1927) Norte y sur (1947) Valparaíso, puerto de nostalgias (1955), entre otras. Es reconocido como uno de los mayores exponentes de la literatura marítima de Chile, su trabajo alude el mar, los puertos, los bares y cafetines que recorrió. Sus personajes son marines, ayudantes y capitanes, que estaban en permanente contacto con el mar y la naturaleza.

 

En 1967 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Hernán

del Solar Aspillaga

 

(Santiago, 19 de septiembre de 1901 - 22 de enero de 1985)

 

Destacado escritor, crítico, ensayista, traductor, poeta y creador de cuentos infantiles. A temprana edad comenzó a escribir para revista Zig-Zag donde alcanzó el cargo de jefe del departamento editorial. En 1928 fundó revista Letras, junto a Salvador Reyes y Luis Enrique Délano, todos escritores que seguían la corriente imaginista, que se apegaba al Criollismo.

 

Trabajó en Ercilla y Nascimento, luego fundó editorial Rapa Nui, pensada principalmente para la publicación de libros infantiles. Colaboró en las revistas Atenea, Excelsior, Pro Arte, Hoy, La semana, La quincena y en los diarios El Debate y Olimpia de Buenos Aires; fue crítico literario en El Mercurio y La Nación.

 

Publicó más de cincuenta libros infantiles entre estos Mac, el microbio desconocido (1947). Dentro de las obras para adulto está: Senderos (1919), Viento verde (1940), La noche de enfrente (1946) entre otras. Para Alone “No es fácil que la atención del lector se despegue de estas páginas, siempre que las aborde como están escrituras, con sencillez de espíritu y un poco de buen humor”, explica el portal Escritores.cl

 

Dictó la cátedra de Redacción y Estilo en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. En 1954 obtuvo el Premio de Periodismo Camilo Henríquez y en 1968 el Premio Nacional de Literatura.

Nicanor Segundo

Parra Sandoval

 

(San Fabián de Alico, 5 de septiembre de 1914 - 23 de enero de 2018)

 

Poeta, físico, matemático e intelectual; hermano de Violeta Parra. Estudió Física y Matemáticas en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Durante ese tiempo fundó la revista Nueva. En 1935 publicó su primer libro Cancionero sin nombre.

 

En 1943 recibió una beca para estudiar mecánica avanzada en la Universidad de Brown, Estados Unidos. A su regreso, se incorporó como profesor titular en la Universidad de Chile, cargo que desempeñó durante 20 años. A lo largo de su vida, otorgó un papel importante al estudió, sobresale cosmología en la Universidad de Oxford, Inglaterra. En 1972 obtuvo la beca Guggenheim en Artes, América Latina y Caribe.

 

Tuvo una intensa actividad literaria. Se da a conocer internacionalmente, junto a sus versos cargados de ironía y lenguaje directo que se adapta a los distintos temas que abarcan sus obras. En 1954 publicó Poemas y antipoemas, título que visibiliza el concepto de antipoesía en nuestro país.

 

Su trabajo bordea 75 años de creaciones, en los que escribió texto como: Obra gruesa (1969), Artefactos (1972); El anti-Lázaro (1981), Discursos de sobremesa (2006) y Antiprosa (2015), entre otras.

 

En 1969 recibió el Premio Nacional de Literatura a lo que se suma una serie de distinciones: Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (1991); Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2001) y Premio Miguel de Cervantes (2011).

Carlos

Droguett Lazo

 

(Santiago, 15 de octubre de 1912 - Suiza el 30 de julio de 1996)

 

Muy joven comenzó a escribir y paralelamente a trabajar como redactor en algunos diarios capitalinos como La Hora, Vistazo y Extra. Desde su concepción un escritor “necesariamente debe instalarse en la sociedad como la “conciencia crítica” de su tiempo, asumir un compromiso ético irrevocable, muy en la línea de la irrestricta obligación ideológica que tuvo un número nada despreciable de intelectuales alineados con la Revolución Cubana, implicando un adoctrinamiento que, finalmente, provocó nefastas consecuencias para la libertad de expresión en América Latina”, explica Pía Gutiérrez en “Reescritura del cuerpo amado: una  aproximación a la escritura dramática de Carlos Droguett”. Maximino Fernández agrega que “la narración encendida en cólera de Droguette, sería testimonio de una faceta trágica de la realidad nacional” (416). En ella sobresalen la violencia, el dolor y la muerte.

 

En 1953 publicó Sesenta muertos en la escalera. Otros éxitos son Eloy (1957), su obra más destacada y aclamada, traducida y publicada internacionalmente, narra: “las últimas horas de un bandido criollo acorralado, enlazando con mucha habilidad el dramatismo externo de la acción y la densidad interna del monólogo”, sostiene Ignacio Valente, en Tajamar-editores.cl. En 1961 sobresale 100 gotas de sangre y 200 de sudor y una década más tarde El cementerio de los elefantes y posteriormente Patas de perro (1965).

 

El autor colmó sus obras con realidades sociales, en oportunidades catalogado de cruel y revolucionario: “nos introduce en la ficción por la estructura del diálogo que es una construcción que ya está presente en los relatos originales” (Gutiérrez 131). En 1970 recibió el Premio Nacional de Literatura. En 2001 Lom Ediciones publicó dos trabajos inéditos La señorita Lara y Matar a los viejos.

Humberto

Díaz-Casanueva

 

(Santiago, 8 de diciembre de 1906 - Santiago, 22 de octubre de 1992)

 

En 1924 se tituló como profesor normalista y rápidamente se relacionó con el ambiente literario de la época, donde conoció a Vicente Huidobro, Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Leer su obra “es hurgar silenciosa e íntimamente en el origen de un ser reflexivo y, a la vez, reflejo de la acción humana”, afirma Orlando Aliaga en su artículo publicado por Scielo Chile.

 

Entre 1932 y 1937 vivió en Alemania donde estudió con profesores neokantianos en la Universidad de Jena, más tarde, en Friburgo, siguió seminarios sobre el pensamiento de Heidegger y otros filósofos, factor que se refleja en su tendencia a no disociar poesía y pensamiento.

 

En 1926 publicó su primer libro El aventurero de Saba. Su poesía fue catalogada de hermética por sus límites místicos y metafísicos, variables que se visualizan en los versos de La estatua de sal (1947). A lo anterior se suma una clara inclinación a escribir sobre la existencia del hombre, manifestada en su obra Réquiem (1945) y La hija vertiginosa (1954), inspirada en su vástaga Luz Maya. Creó una estrecha amistad con Rosamel del Valle, uno de los poetas chilenos más importantes del siglo XX, a quien le dedicó El sol ciego (1966). “Ultramodernista, surrealista, creacionista, onírico, metafísico, existencialista críptico buscó honduras y escribió para explorar” (Fernández 509)

 

En paralelo, desarrolló una destacada carrera diplomática, desempeñando labores en la Organización de Naciones Unidas radicándose en Nueva York, para retornar a Chile en 1983. En 1971 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Edgardo

Garrido Merino

 

(Valparaíso, 1 de noviembre de 1888- Santiago, 6 de julio de 1976)

 

Definido por muchos como un hombre dotado de vocabulario y conocimientos, en 1906 publicó sus primeros cuentos en El Chileno de Valparaíso, paralelamente colaboró en diarios y revistas nacionales y extranjeras. Estuvo unos años en Buenos Aires y luego ingresó a la carrera diplomática. Fue cónsul en Vigo, Barcelona y Málaga, además de primer secretario de la Embajada en Madrid, donde compartió con la Generación del 98, y más tarde cónsul en Nueva York, manteniéndose lejos de Chile por más de treinta años.

 

En el plano literario se dio a conocer por su obra teatral Mis pantalones, pero la crítica coloca sobre el tapete su trabajo con El chaleco (1911) ambientada en las salitreras. Más tarde escribió La partida (1912), Pa’ todos sale el sol (1912), Siempre Caín (1913) y La saeta en el cielo (1924). En 1921, fue nombrado presidente de la Sociedad de Autores Teatrales. En su trayectoria narrativa sobresale El barco inmóvil (1928), El hombre en la montaña (1933) entre otras.

 

“Se caracterizó por ser uno de los pocos escritores que trabajaba el estilo. Y esto se nota y refulge en la novela antes indicada [El hombre en la montaña, su obra más significativa]. Llovieron las críticas elogiosas por el libro en cuestión, resaltando la pureza del lenguaje, su diafanidad, pulcritud y belleza. Se hacía ver su hispanidad en el sentido del idioma y por ahí abundan loas en torno a que era un digno nieto de Cervantes que no reniega de su abuelo”, explica el portal Semblanzas literarias. Enrique Volpe, agrega en el prólogo de El hombre de la montaña que “pertenece a una época marcada por la profunda exploración de los escritores chilenos al alma de Chile; al alma de la tierra y al alma de su gente”.

 

En 1972 recibió el Premio Nacional de Literatura, en tanto, el gobierno de Ecuador lo condecoró con la Orden al Mérito en el grado de Caballero.

Sady

Zañartu Bustos

 

(Taltal, 6 de mayo de 1893 - Santiago, 5 de marzo de 1983)

 

Destacado como un excelente historiador y conocedor de la historia de Chile, es descendiente de Luis Manuel de Zañartu, Corregidor y Justicia Mayor de la ciudad de Santiago, en la segunda mitad del siglo XVIII. Estudió en el Internado Nacional Barros Arana, posteriormente realizó su servicio militar. No hizo una carrera universitaria, pero se dedicó a la investigación y mantuvo cercanía con intelectuales de la época.

 

En 1932 cofundó la Sociedad de Escritores de Chile, el Pen Club de Chile y el Instituto de Conmemoración Histórica. Gustaba de los temas patrios, las relaciones históricas y la trayectoria nacional. Escribió el himno del Regimiento Buin. Fue director de la revista Zig-Zag, colaboró en los diarios La Nación y Los Tiempos. En 1938 recibió el Premio Atenea y en 1944 fundó la Gaceta Literaria.

 

Dentro de sus obras sobresale: Desde el Vivac (1915) Sor Rosario (1916), Chilecito, cuadros regionales (1939) y Color América (1969), entre otras y en el campo de la biografía histórica encontramos: La sombra del corregidor (1927). Lastarria: el hombre solo, (1938) y Javiera Carrera Patria (1940).

 

“En el transcurso del año 1962, Sady Zañartu daba a conocer un nuevo friso sobre la costa nortina y muy especialmente sobre Taltal, rescatando el rezago de caliche de la Flor de Chile o de la oficina Chile-Alemania con los rincones históricos del puerto y la modernidad simbolizada en la novel hostería”. A través de esta cita, publicada en Norte Grande, José Antonio González explica su sentido arraigado de identidad local.

 

En 1974 obtuvo el Premio Nacional de Literatura el cual fue cuestionado por la crítica.

Arturo

Aldunate Phillips

 

(Santiago, 9 de febrero de 1902 - 24 de junio de 1985)

 

“Fue un niño callado y vigilante, un adolescente romántico e inquieto” así lo describe la escritora Elena Aldunate en el prólogo de Luz, sombra de Dios (1982) al poeta, matemático, ingeniero civil e investigador chileno. Sus primeros años de estudio fueron en París, pero prontamente su familia regresó a Chile y continuó en el Instituto Nacional, donde tuvo sus primeros acercamientos con la literatura española. Pese a su gusto por las letras, estudió Ingeniería Civil en la Universidad de Chile, durante ese período publicó su primera colección de poemas Era una sirena (1921).

 

Luego de titularse fue profesor de Electricidad en la Pontificia Universidad Católica de Chile y dictó otras cátedras en diferentes casas de estudios superiores. Trabajó en la Academia Politécnica Militar, fue presidente de la Compañía Chilena de Electricidad, de Phillips Chilena, fue vicepresidente de la Sociedad de Fomento Fabril, realizó programas en Canal 9 de la Universidad de Chile y también trabajó en Televisión Nacional.

 

Escribió sobre temas técnicos con razonamientos matemáticos y científicos, asimismo, en otros textos deja entrever toda su sensibilidad. Entre sus ensayos está: El nuevo arte poético y Pablo Neruda (1936) Matemática y poesía, Al encuentro del hombre (1953) y en materia científica: Universo vivo y Chile mira hacia las estrellas (1970). Su última publicación fue Luz, sombra de Dios: por la ciencia hacia el creador del universo, en 1981.

 

En 1976 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Rodolfo

Oroz Scheibe

 

(Santiago, 8 de julio de 1895 - 13 de abril de 1997)

 

Maestro de generaciones, desde muy pequeño demostró interés por las letras. Cuando tenía seis años su padre fue enviado a Alemania para observar los métodos pedagógicos de ese país. En 1915 ingresó a la Universidad de Leipzig donde se tituló como profesor de Enseñanza Media. En 1923 ingresó al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, alcanzando el cargo de director y dictando cátedras de Latín, Inglés, Lingüística y Gramática. Sus alumnos lo recuerdan puntual, con su infaltable habano en la mano. En 1944 fundó el Instituto de Filología de Chile; fue presidente de la Academia Chilena de la Lengua y parte de la Academia Chilena de la Historia. 

 

Sus trabajos suman más de doscientas publicaciones, de libros, ensayos, artículos y folletos, destacando el Diccionario español-inglés, inglés-español (1928) y el Diccionario de la lengua castellana (1973). Escribió diversos artículos inspirados en su campo de estudio como El castellano de nuestros deportistas (1927). Dentro de sus textos sobresale: El elemento afectivo en el lenguaje chileno (1933), Juan Luis Vives y los humanistas de su tiempo (1935) y Los chilenismos de José Martí (1959), entre otros. Dentro de su trabajo tuvo gran relevancia la edición comentada que hace de El Vasauro de Pedro de Oña (1936).

 

A lo largo de su carrera recibió una serie de reconocimientos, entre éstos el Premio Nacional de Literatura en 1978. Su elección causó polémica en el ambiente intelectual, porque los demás escritores criticaban su obra tratándola como una literatura especializada, que carecía de elementos poéticos y narrativos. No obstante, otros apoyaron la decisión, indicando que este reconocimiento era absolutamente válido.

Roque Esteban

Scarpa Straboni

 

(Punta Arenas, 26 de marzo de 1914 – Santiago, 11 de enero de 1995)

 

Es considerado uno de los más grandes estudiosos del trabajo de Gabriela Mistral, de origen croata y corso, fundó, durante sus humanidades, la revista escolar Germinal y dirigió el grupo literario Revelación. Estudio Pedagogía en la Pontificia Universidad Católica de Chile y un doctorado en Literatura en la Universidad de Chile.

 

Inició su trabajo docente en colegios y posteriormente en las universidades de Chile y Católica. Fue miembro de la Academia Chilena de la Lengua. Entre 1966 y 1967 asumió la dirección de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, creando las secciones Referencias Críticas y el Archivo del Escritor. En paralelo, colaboró en los diarios El Mercurio y La Aurora. En España y fue condecorado con “La gran cruz de Alfonso X”.

 

A los ocho años escribió su primer poema: Laura, le siguieron Errante y Alma de poeta, que se publicaron en el diario La Unión de Argentina. En 1931 se incorporó formalmente al mundo literario, en 1942 publicó Mortal mantenimiento, obra que fue premiada por la Sociedad de Escritores de Chile. Dentro de su trabajo está: Luz de ayer (1940), Cancionero de Hammud (1942), Una mujer nada de tonta (1976) y El laberinto sin muros (1981), entre otras, siendo esta su última publicación. “Su poesía revela toda la humanidad despierten la lucidez de una pasión: la de sentir que uno debe hallarse en la entrega fecunda del trabajo responsable, en la defensa de las convicciones sin alarde”  (Fernández 514).

 

En 1980 es reconocido con el Premio Nacional de Literatura, ese mismo año el gobierno argentino le entregó la Gran Cruz del Libertador San Martín.

Esther

Huneeus Salas,

Marcela Paz

 

(Santiago, 28 de febrero de 1902 - 12 de junio de 1985)

 

Proveniente de una familia acomodada, su educación estuvo a cargo de institutrices, aunque asistió a cursos de escultura y pintura en la Escuela de Bellas Artes. Su madre, Teresa Salas Subercaseaux, fue pintora y discípula de Pedro Lira.

 

Años más tarde viajó a Europa donde continuó sus estudios de escultura e inició su trabajo literario, bajo el seudónimo de Marcela Paz, en honor a la escritora francesa Macella Auclair y a la palabra paz. Su primer libro fue Pancho en la luna (1927). En paralelo colaboró con pequeños cuentos en las revistas: Lectura, El Peneca, Ecran, Zig-Zag, Eva, Margarita y en la página infantil del diario La Nación, El Diario Ilustrado y La Tercera. En 1933 publicó Tiempo, papel y lápiz relatos que fueron elogiados por la crítica y dos años más tarde Soy colorina, obra que recibió el premio Club Hípico.

 

En 1947 envió al concurso organizado por Editorial Rapa Nui, Papelucho con ilustraciones de su hermana Yola, a lo largo del tiempo este pequeño, flacucho y chascón, desarrolló una serie de roles: huérfano, hippie, detective, historiador, misionero, enfermo por equivocación y hermano mayor entre otras. Cuenta con más de setenta reediciones y se ha traducido a varios idiomas. Otras obras fueron La Vuelta de Sebastián (1950), Caramelos de luz (1954), A pesar de mi tía (1958) y Los Pecosos (1981).

 

Una faceta menos conocida en la vida de Marcela Paz fue su profunda preocupación por los derechos de las personas con discapacidad visual. Participó en la creación del Hogar de Ciegos Santa Lucía, que más tarde se convertirá en el primer establecimiento educacional para ciegos de América Latina y en la Organización Internacional del Libro Infantil y Juvenil. En 2016, como parte del desarrollo de nuevas iniciativas para la inclusión de sus audiencias, el Museo invitó a la orquesta “Sonidos de luz”, compuesta por estudiantes de ese establecimiento, a participar en Museos de Medianoche y a sus usuarios a una visita mediada por sus educadores, como parte del programa educativo que está dirigido a una accesibilidad universal. En 1982 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Braulio

Arenas Carvajal

 

(La Serena, 4 de abril de 1913 - Santiago, 12 de mayo de 1988)

 

Escribió en todos los géneros literarios, incluyendo el collage, una de tantas técnicas que surgieron durante la Vanguardia Latinoamericana, explorando estados de alucinación y argumentos que mezclan los sueños y la realidad, condición que se refleja en Los esclavos de sus pasiones (1975), una novela hecha con fragmentos de la narrativa chilena del siglo XIX.

 

Finalizó sus humanidades en Talca, donde conoció a dos de sus grandes amigos y compañeros literarios: Teófilo Cid y Enrique Gómez-Correa; trío que en 1938 fundó Mandrágora, uno de los principales focos del surrealismo latinoamericano. Bernardo Subercaseaux, considera que "fue un discurso vanguardista de obturación de la realidad y, como tal, uno de resistencia espiritual, con una lógica artística y no social. Fue una estética surrealista y freudiana asumida rabelesianamente, sin medias tintas, tras lo cual estaba el intento de una vanguardia radical en lo estético, que estuviera totalmente fuera de la realidad, o que se derramara de tal modo sobre ella hasta hacerla desaparecer".

 

Arenas, estudió Derecho en la Universidad de Chile, pero abandonó la carrera para seguir Literatura, al poco tiempo comenzó a destacar en el mundo de las letras. Su primer libro fue El mundo y su doble (1940), en tanto, su novela Adiós a la familia, es considerada como su mejor trabajo en dicho género. En 1942 comenzó a dirigir la revista Leit-Motiv.

 

Con los años encuentra su punto exacto e identidad artística, llevándolo a ser altamente reconocido por sus colegas, alejándolo del surrealismo y haciéndolo experimentar en el género poético, novelesco e incluso en los dramas, como se refleja en Samuel (1970). Dentro de su trabajo, entre sus obras está: Luz adjunta (1950), La gran vida (1952), Ancud, Castro y Achao (1953) y La endemoniada de Santiago (1969), entre otras.

 

Fue reconocido con diversos galardones, en 1984 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Enrique Arturo

Campos Menéndez

 

(Punta Arenas, 12 de agosto de 1914 – Santiago, 12 de junio de 2007)

 

Creció maravillado por la historia de su abuelo materno, pionero de la Patagonia y miembro de la Sociedad Ganadera Menéndez Behety, quien le mostró el mundo de la literatura, encantándolo con relatos de aventuras y descubridores, por ello su obra se centra en los avatares de la colonización austral.

 

Estudió en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. En 1937 comenzó a desempeñarse como tercer secretario de la Embajada de Chile en Argentina. En esa época su trabajo literario se intensificó y gracias al apoyo de la Editorial Kau, publicó su primer libro de cuentos Kupén (1940). Durante ese tiempo escribió: Bernardo O'Higgins: el padre de la patria chilena (1942); Fantasmas (1943); Lincoln (1945) y Todo y nada (1947), los que tuvieron una excelente recepción.

 

De regreso en nuestro país fue electo diputado por la provincia de Cautín entre 1949-1953 y 1953-1957, representando al partido Liberal. Paralelamente colaboró en los diarios El Mercurio y La Prensa Austral de Punta Arenas. En 1964 publicó uno de sus libros más destacados, Solo el viento. Años después se introdujo en la televisión con un programa de debates. Al poco tiempo fue nombrado director de la Biblioteca Nacional y Miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua, luego publicó Los pioneros (1983) y Águilas y cóndores (1986).

 

En 1987 es designado embajador de Chile en España. Fue condecorado por la República de Haití, Venezuela, Panamá y Brasil.  En 1986 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Eduardo

Anguita Cuéllar

 

(Yerbas Buenas, 14 de noviembre de 1914 - Santiago 12 de agosto de 1992)

 

A los 17 ingresó a la facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, retirándose dos años después, para seguir Filosofía y Letras, carrera que tampoco finalizó.  

 

Su creación literaria comenzó a los 20 años con el poemario Tránsito al fin (1934), años después fue traducido al inglés. Colaboró en numerosas revistas como Ercilla, Plan, Atenea y Zig-Zag, también en los diarios La Nación y El Mercurio, donde destacó con sus columnas en “Artes y Letra”. Durante su vasta carrera, fue redactor creativo en distintas agencias de publicidad y en las radioemisoras Agricultura y Minería. A lo que se suma un intenso trabajo literario que comenzó con Antología de poesía chilena nueva (1935) junto al escritor Volodia Teitelboim; este libro provocó muchas críticas y fue un claro aporte al reconocimiento de nuevas tendencias poéticas, es considerado miembro de la Generación del 38. Algunas de sus obras son Venus en el pudridero (1967), Antología de Vicente Huidobro (1945), El poliedro y el mar (1952), La belleza de pensar: 125 crónicas (1987) y Anguitología (1999). “Se inscribe en la tradición poética moderna como uno de los poetas líricos de mayor vuelo en el barroco chileno de mediados de siglo” (Martínez 13). Maximino Fernández agrega que “es una figura indispensable en el panorama de la poesía chilena de este siglo... las grandes temáticas tratadas son la femineidad, el eros, el tiempo, la belleza y la preocupación metafísica religiosa” (516).

 

En 1955 fue designado Agregado Cultural en México, donde publicó su obra Palabras al oído de México (1960), también se desempeñó como cronista bajo el seudónimo de Osvaldo Guzmán Muñoz.

 

En su larga trayectoria literaria fue galardonado con diversas distinciones. En 1988, recibió el Premio Nacional de Literatura.

José

Donoso Yáñez

 

(Santiago, 5 de octubre de 1924 - 7 de diciembre de 1996)

 

Es un novelista agudamente consciente, demostró su interés literario a muy temprana edad, como cuentista. Formó parte del llamado boom latinoamericano de los años 1960 y 1970. Antes de comenzar su vida literaria, trabajó como oficinista e ingresó a la Universidad de Chile donde estudió Pedagogía y años después cursó un Magíster de Literatura Inglesa en la Universidad de Princeton, Estados Unidos.

 

Su primera publicación fue “The Blue Woman” en la revista Princeton Mss (1950). Se consolidó como escritor con sus volúmenes de Verano y otros cuentos (1955), pero, luego de la publicación de su novela Coronación (1957) sus obras se hicieron visibles y relevantes. En 1966 publicó Este domingo y El lugar sin límites, novela que escribió en México. “Donoso enseñaba no un modo de escribir, no un estilo semejante al suyo, sino, tal vez sin proponérselo, una actitud frente a la literatura como actividad”, explica Marcelo Maturana en José Donoso: La conjetura como actitud del narrador.

 

En busca de nuevas inspiraciones y horizontes artísticos, se trasladó a Europa, donde vivió por más de 10 años. Escribió libros de renombre internacional como El obsceno pájaro de la noche (1970), Historia personal del Boom (1972), Tres novelitas burguesas (1973), Casa de campo (1978) y La misteriosa desaparición de la marquesita de Loria (1978). Fue distinguido con importantes premios; mientras sus obras se han traducido a varios idiomas.

 

Regresó a Chile en 1981 y publicó El jardín de al lado, novela que se aleja de su narrativa para realizar una reflexión sobre la patria lejana; también, lanzó su única obra poética Poemas de un novelista (1981). Los años venideros fueron de mucha actividad, ya que viajó por Europa y Estados Unidos, asistiendo a congresos y homenajes. En 1990 recibió el Premio Nacional de Literatura, a lo que se suma el Premio Mondello Cinco Continentes, Cruz al Mérito Civil del Consejo de Ministros de España y Caballero de las Artes y Letras, en Francia. En su honor la Universidad de Talca creó el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso.

Gonzalo

Rojas Pizarro

 

(Lebu, 20 de diciembre de 1916 - Santiago, 25 de abril de 2011)

 

Considerado como uno de los exponentes más destacados de la poesía hispanoamericana del siglo XX. Estudió Derecho en la Universidad de Chile y, más tarde, en el Instituto Pedagógico de la misma casa de estudios superiores. En 1952 comenzó su carrera docente en la Universidad de Concepción, donde impartió las cátedras de Literatura Chilena y de Teoría Literaria del Departamento de Español, labor que continuó durante la década de 1970 en la Universidad Simón Bolívar y en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos de Venezuela. En 1979 obtuvo la beca Guggenheim, gracias a la cual dictó conferencias en diversas universidades americanas. Un año después grabó sus poemas en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

 

Entre su vasta producción literaria está: La miseria del hombre (1948), Oscuro (1977), Del relámpago (1981), El alumbrado y otros poemas (1986), Antología del aire (1991), Antología poética (2000) y Al silencio (2002). En paralelo, desempeñó tareas diplomáticas en China y Cuba.

 

Su poesía fue traducida a varios idiomas y en ella sobresalen colaboraciones de destacados ilustradores y pintores como Roberto Matta, Julio Escámez y Carlos Pedraza, entre otros. Cedomil Goic en “Cartas poéticas de Gonzalo Rojas” lo describe como un poeta que “conformó su quehacer como un proceso, sumando textos nuevos, depurando los anteriores y reorganizando una obra en movimiento y transformación continuos. Mediante fragmentos que aluden a una totalidad perdida, o inexistente que el poeta busca quizá recuperar o descubrir mediante el ritmo, Rojas construye un conjunto poético de alcance universal”.

 

A lo largo de su trayectoria recibió una serie de distinciones: en 1992 el premio Reina Isabel Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Nacional de Literatura. El premio Octavio Paz de Poesía y Ensayos de México (1998). El premio Miguel de Cervantes (2003). Es miembro del Instituto de Literatura Latinoamericana de Pittsburgh, USA. 

Jorge

Edwards Valdés

 

(Santiago, 29 de julio de 1931)

 

Su interés por las letras comenzó en su etapa escolar. En 1950 ingresó a estudiar Derecho en la Universidad de Chile, en esa época escribió su primer libro de cuentos El patio (1952). Con el pasar del tiempo hizo un posgrado en Ciencias Políticas en la Universidad de Princeton, Estados Unidos y comenzó una destacada carrera diplomática, desempeñándose como secretario en la Embajada de Chile en París, donde conoció a Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, entablando amistad con ellos, por lo que su nombre fue asociado al boom literario. Durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva fue embajador ante la UNESCO.

 

En 1957 ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores y recorrió toda la escala funcionaria, además estudió Asuntos Públicos Internacionales en la Universidad de Princeton, EE.UU. En 1971 fue designado Encargado de Negocios en Cuba, en ese periodo publicó Persona non grata (1973) obra que trata la realidad de la sociedad cubana. Más tarde se radicó en Barcelona donde se desempeñó como director en la Difusora Internacional y colaboró como asesor en Editorial Seix Barral. “Su obra se considera lejana a la habitual literatura chilena, ya que se centra en lo urbano del país y se distancia del tema ruralista. En Chile se le asocia con la Generación Literaria de 1950”, explica el portal Cervantes.es

 

En 1978 regresó a Chile, fue elegido miembro de la Academia Chilena de la Lengua. En 1981 publicó El museo de cera y en 1987 El anfitrión: “una novela estilísticamente simple, concisa y humorística, donde la utilización de elementos fantásticos, unido a la magistral creación de un personaje antiheroico e ideológicamente escéptico” (Castro 608). En 1994 obtuvo el Premio Nacional de Literatura, en 1999 la distinción Legión de Honor del Gobierno de Francia y  en el año 2000 el Premio Cervantes, además fue condecorado con la Orden al mérito de Gabriela Mistral.  

Miguel

Arteche Salinas

 

(Nueva Imperial, 4 de junio de 1926 - Santiago, 22 de julio de 2012)

 

Aficionado al ajedrez y a la música, a través de su producción literaria intentó abrir la imaginación de sus lectores y llevarlos por el camino del asombro y la reflexión, sobre la sociedad y cultura de nuestro país. Estudió Derecho en la Universidad de Chile, pero abandonó la carrera. En 1951 ingresó a la Universidad de Madrid, casa de estudios predecesora de la hoy Universidad Complutense de Madrid, donde siguió Literatura.

 

En 1947 publicó su primer volumen de poemas La invitación al olvido, influenciado por escritores españoles, pero con temáticas del sur de Chile. En sus ir y venir entre Chile y Europa, colaboró en El Mercurio y publicó dos poemarios: Madrid solitario mira hacia la ausencia (1945-1949) y Otro continente (1957), ambos plasman sus experiencias viajeras por el mundo. De regreso en nuestro país, siguió escribiendo en diversos medios como Las Últimas Noticias, El Diario Ilustrado y en las revistas: Finis Terrae, Atenea y Ercilla.

 

En paralelo, se desempeñó como Agregado Cultural de la Embajada de Chile en Madrid (1965). En 1970 ocupó el mismo cargo en la Embajada de Chile en Honduras. Fundó y dirigió el Taller Nueve entre 1979 y 1989. En 1990 asume como subdirector de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos.

 

Durante los años 60 incursionó en la novela comenzando con La otra orilla, (1964) obra que tuvo excelente acogida y crítica en el medio, a continuación, vendrán: El Cristo hueco (1969) y La disparatada vida de Félix Palissa (1975). “Se lo considera uno de los más prestigiosos autores de la Generación Literaria del 50 en Chile, cuyos méritos se vieron reflejados sobre todo el campo de la poesía”, explica el portal Poemas del alma.cl

 

A lo largo de su carrera recibió diversos galardones y en 1996 el Premio Nacional de Literatura.

Alfonso Sergio

Calderón Squadritto

 

(San Fernando, 21 de noviembre de 1930 - Santiago, 8 de agosto de 2009)

 

“Su preocupación metafísica estaba muy vinculada a la religión porque de niño fue monaguillo y sus padres eran católicos, muy severos”, comentó su hija Lila al portal Medio Rural. Estudió Pedagogía en Castellano en la Universidad de Chile y realizó una amplia contribución a la literatura chilena y su gran referente fue Joaquín Edwards Bello. Es considerado uno de los referentes de la Generación del 50.

 

En 1949 escribió su primer poemario Primer consejo a los arcángeles del viento, seguido por El país jubiloso (1958), Isla de los bienaventurados (1973), Poemas para clavecín (1978) y Música de cámara, entre otros. Colaboró en los diarios El Serenense, El Día y revista Ercilla, en paralelo, se unió al proyecto Editora Nacional Quimantú, que buscaba distribuir y producir libros con costos de venta más bajos y al alcance masivo. 

 

Fue director de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica, trabajó en la Universidad Andrés Bello, en la Academia Diplomática y en la Universidad Miguel de Cervantes. A partir de 1990 asumió como director la revista Mapocho, de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, donde se desempeñó como director del Centro de Investigaciones Diego Barros Arana de la Biblioteca Nacional.

 

Dentro de sus obras está: La tempestad (1961), Antología de fábulas (1964), Memorial del viejo Santiago (1961), Una bujía a pleno sol (1997) y Testigos de nada (1997), entre muchas otras. En 1998 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Raúl Armando

Zurita Canessa

 

(Santiago, el 10 de enero de 1950)

 

“Yo concibo mi trabajo, como mi vida. Le dedico mi existencia. La obra literaria es la forma en que soy yo y dignifica, mi vida”. Con estas palabras el autor resumió el porqué de su trabajo a El Mercurio en febrero de 1986.

 

 Estudió Ingeniería en la Universidad Federico Santa María de Valparaíso. En 1985 publicó Áreas verdes, un poemario en la revista Manuscrito. En 1979 publicó Purgatorio más tarde Anteparaíso (1982). Ambos reflejan una escritura que refleja: “el confín entre la experiencia del viviente y la muerte, explorando las ruinas del dolor y del trauma de una colectividad”, en suma, un nivel creativo excepcional que demuestra innovación, angustia humana, dolor, gloria y mucha imaginación. 

 

Fue parte en el Colectivo Acciones de Arte (CADA), también integrado por Diamela Eltit, Lotty Rossenfeld, Fernando Balcells y Juan Castillo. El objetivo de la agrupación era intervenir el espacio urbano con imágenes que cuestionaran la vida en el Chile entre 1970 y 1980.

 

Obtuvo la beca Guggenheim y se desempeñó como Profesor de Literatura en la California State University. En 1990 asumió como Agregado Cultural de la Embajada de Chile en Italia y en 2002 obtuvo la Beca Künstlerprogramm DAAD (Berlín, Alemania).

 

Dentro de su trabajo está: El paraíso está vacío (1984), Poemas militantes (2000), Mis amigos creen (2005), Los poemas muertos (2006), Tu vida rompiéndose (2015) y Verás un mar de piedras (2017), entre otras obras.

 

A lo largo de su carrera tuvo muchos reconocimientos, entre éstos: el premio de Poesía José Lezama, es uno de los tres premios honoríficos otorgados por la Casa de las Américas (2000) y el Premio Nacional de Literatura en el año 2000.

Valentín Volodia Teitelboim Volosky

 

(Chillán, el 17 de marzo de 1916 – 31 de enero de 2008)

 

Durante su juventud demostró interés en la literatura y en la política, a los 17 años inició su participación en Juventudes Comunistas; desde entonces esta actividad estuvo presente en su vida. Estudió Derecho en la Universidad de Chile, titulándose en 1945. Fue diputado por Valparaíso entre 1961 y 1965 y electo senador por la Cuarta Agrupación Provincial "Santiago" en 1973. Vivió muchos años en Moscú, donde dirigió el programa Escucha Chile en la radio local.

 

Su primera incursión en la literatura, la realizó junto al poeta Eduardo Anguita con quien publicó Antología de poesía chilena nueva (1935). Se le considera integrante de la Generación del 38. En 1952 publicó Hijo del salitre, considerada una novela que asombra y define luchas de vida cargadas de esfuerzos. Ricardo Latcham en la presentación de ésta explica que “el novelista ha acoplado con métodos realistas, depurados, toda suerte de episodios que enriquecen el relato y lo transforman con creciente impulso en un vasto friso de las condiciones de vida imperantes”. Un estilo propio del movimiento literario al que adscribe donde también sobresalen elementos de la novela de formación o Bildungsroman.

 

El historiador mexicano Enrique Semo considera que el autor: “exploró múltiples dimensiones de la creación intelectual y la praxis política distinguiéndose en todas sin buscar una correspondencia sistémica entre ellas. Esta característica marcó su vida desde hora muy temprana y lo acompañó hasta la muerte”.

 

Dentro de sus obras ésta La semilla en la arena (1957), El oficio ciudadano (1973), El pan de las estrellas (1973), La palabra y la sangre (1986), Gabriela Mistral, pública y secreta (1991), Voy a vivirme (1998) y Noches de radio (2001), entre otras. En 1996 recibió la Orden Félix Varela, máximo galardón que concede el Estado de Cuba, en ámbito de la cultura y en 2002 el Premio Nacional de Literatura.

Armando

Uribe Arce

 

(Santiago, 28 de octubre de 1933 - 23 de enero de 2020)

 

“Algo de humor, cierta tristeza, oscuridad, prosaísmo, concisión y despojamiento, son las características más notorias de su poesía”, explica Maximino Fernández.  Publicó obras con temas políticos, de ficción, religiosos, de minería y derecho penal, pertenece a la Generación del 50. Estudió Derecho en la Universidad de Chile, especializándose en la Universidad de Roma. En 1954 publicó Transeúnte pálido. Se desempeñó como ministro consejero en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en 1967 fue miembro de la Asamblea Extraordinaria de las Naciones Unidas, trabajó en la embajada de Chile en Estados Unidos y fue el primer embajador chileno en China. En el ámbito académico impartió cátedras en las universidades: de Chile, Católica, Estatal de Michigan, Estados Unidos; Studi di Sassari en Italia y La Sorbonne de Francia.

 

Su estilo se caracterizaba por la descripción del hombre frente a la vida y la muerte. “En muchos de sus versos boicotea, ofende la aparición del yo, como si se tratara de una antigua reserva, un pudor que solo se subsana con la injuria. Palabras como odio, rabia, feo, tonto, brotan continuamente y sin dramatismo en sus versos, así dichas de manera aislada parecen las respuestas insolentes de un menor”, explica Matías Hinojoza en la revista Santiago, publicada por la Universidad Diego Portales.

 

Entre su extensa lista de obras ésta Odio lo que odio, rabio lo que rabio (1998), Contra voluntad (2000), No hay lugar (1971), Las críticas de Chile (1999) y El engañoso laúd (1956).

 

En 2004 recibió el Premio Nacional de Literatura y al año siguiente fue condecorado por Francia con la Orden oficial de las Artes y las Letras.

José Miguel

Varas Morel

 

(Santiago, 12 de marzo de 1928 - 23 de septiembre de 2011)

 

Dedicó su vida al oficio de comunicar, ya sea por medios escritos o a través de los micrófonos de varias emisoras. Fue secretario de Pablo Neruda y autor de cuentos y novelas. Comenzó a escribir a los 13 años. En 1945 ingresó a la Universidad de Chile, donde estudió Derecho, carrera que no finalizó. En este periodo trabajó en una compañía de seguros, como locutor, en la revista Vistazo y en el diario El Siglo, del que fue director.

 

A los 18 años público su primer libro Cahuín (1946), cuatro años más tarde Sucede (1950), ambos libros de relatos. Su primera novela, Porai apareció en 1963 y más tarde una biografía novelada: Chacón (1968). Años después los cuentos Historias de risas y lágrimas (1968).

 

En 1967 se desempeñó como locutor en radio Magallanes y luego en el programa Escucha Chile que transmitía Radio Moscú, en paralelo escribió para la revista Araucaria. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas y sus cuentos convertidos en antologías.

 

“Articuló una obra narrativa nutrida constantemente de su experiencia personal: del mundo cercano y propio de su entorno de amistades, familia y trabajo; de su gran cantidad de viajes; de su ejercicio como periodista y de su aproximación a la vida política. Sus novelas, cuentos y crónicas presentan historias sencillas, cuyo lugar común es la contingencia social y política, pero vista desde una óptica íntima y cotidiana”, explica el portal EcuRed.

 

Fue galardonado en varias oportunidades, en 2006 recibió el Premio Nacional de Literatura y un año más tarde Medalla Pushkin (Rusia).

Sergio Efraín

Barahona Jofré,

Efraín Barquero

 

(Teno, 3 de mayo de 1931- Santiago, 29 de junio de 2020)  

 

Es uno de los autores más relevantes de la poesía chilena, integró la Generación del 50, aquella que cultivó un desencanto por la vida moderna rehuyendo del Criollismo, aunque fue etiquetado como el poeta del campo y la tierra chilena. “…tenía un tipo de escritura muy original, que rescata lo más originario de la tierra, de la oralidad, de lo chileno, y al mismo tiempo su obra tiene esa limpieza, una mirada luminosa de las cosas, de los objetos…”, explica el poeta Jaime Quezada, en el portal Palabra Pública de la Universidad de Chile.

 

Llegó a Santiago desde Teno, donde era apicultor, para estudiar Pedagogía en Castellano en el Instituto Pedagógico y Derecho en la Universidad de Chile, comenzó a publicar muy joven, además, fue secretario de redacción en La Gaceta de Chile, dirigida por Pablo Neruda. Vivió alternadamente entre Chile y Francia.

 

Dentro de su trabajo literario está: La piedra del pueblo (1954), Poemas infantiles (1965), El viento de los reinos (1967), A deshora (1992), Mujeres de oscuro (1992), El viejo y el niño (1992), La mesa de la tierra (1998) y El poema en el poema (2004), entre otros títulos. Durante su trayectoria fue destacado con variados reconocimientos, en 2008 recibió Premio Nacional de Literatura.

Isabel Angélica

Allende Llona

 

(Lima, Perú, 2 de agosto de 1942)

 

Narradora incansable, fuertemente cuestionada por la crítica, nació en Perú porque su padre se desempeñaba como secretario en la Embajada de Chile en Lima. Se relacionó con el mundo de las letras a través de su trabajo periodístico en revista Paula, donde integró el equipo editorial y de redacción. Además, participó en televisión, en revistas infantiles y escribió obras teatrales.

 

Por casi 13 años vivió en Venezuela donde emprendió su carrera como novelista. En 1982 publicó La casa de los espíritus, texto que se transformó en un éxito de ventas. Le siguieron Eva Luna (1987), El plan infinito (1991), Paula (1994), Afrodita (1998), Hija de la fortuna (1999), Retrato en sepia (2000), El bosque de los pigmeos (2004), Inés del alma mía (2007) y El amante japonés (2015)  entre otras. Sus obras, generalmente ocupan los primeros puestos en las listas de ventas en América y Europa y han sido traducidas a más de 25 idiomas, constituyéndose varios de sus libros en bestsellers.

 

Sus libros abarcan temas relativos a la mujer, la imaginación, la memoria y sus experiencias. Su “técnica o fórmula es cazar sus historias en la realidad: documentos, noticias en periódicos y en la radio o televisión, entrevistas, anécdotas que le llegan por carta...Todo entra como material crudo en su producción, después viene la elaboración literaria y la ficción” (Toledo 124).

 

Ha recibido una serie de reconocimientos, sobresale: Grand Prix d´Evasion de Francia, Autor del año en Alemania, el premio Literario XLI Bancarella de Italia, la Medalla de la Libertad de Estados Unidos y en 2004 Dinamarca la nombró embajadora para promover el  legado del Hans Christian Andersen y el Premio Nacional de Literatura en 2010.

Óscar Arturo

Hahn Garcés

 

(Iquique, 5 de julio de 1938)

 

La crítica lo reconoce como un escritor de calidad, su inspiración hispanoamericana brinda emotivos pasajes, que resaltan hechos históricos con los diálogos entre sus personajes, además supo entremezclar el lenguaje callejero con el español clásico.

 

Estudió Pedagogía en Castellano en la Universidad de Chile. En 1971 viajó a Iowa Estados Unidos, en el marco del Programa Internacional de Escritores, donde realizó un magíster en Literatura. En 1977 obtuvo el grado de Doctor en Filosofía en la Universidad de Maryland, Estados Unidos, luego ejerció como profesor de Literatura Hispánica en la Universidad de Iowa. Entre 1978 y 1988 fue colaborador de “Handbook of Latin American Studies” de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

 

En 1961 publicó su primer libro Esta rosa negra y posteriormente Agua final (1967), con la que obtuvo el premio único del certamen zonal de poesía nortina de la Universidad de Chile; su trayectoria poética continuó con Arte de morir (1977), Mal de amor (1981), Imágenes nucleares (1983), Flor de enamorados (1984), Estrellas fijas en un cielo blanco (1988), Versos robados (1995) y Antología virtual (1996), entre otras obras. “Se ha distinguido por su versatilidad con que se mueve del lenguaje formal al informal… desde el verso libre hasta las formas más tradicionales de la métrica , desde estilos casi vanguardistas hasta otros cercanos a los de la literatura medieval” (Fernández 664).

 

En 2004 recibió el Premio Latinoamericano de Literatura, en 2006 el Premio Casa de las Américas de Poesía, dos años más tarde el Premio de poesía José Lezama y en 2012 recibió el Premio Nacional de Literatura. Actualmente tiene 82 años (2020) y vive en Estados Unidos.

Esteban Antonio Skármeta Vranicic

 

(Antofagasta, 7 de noviembre de 1940)

 

Es reconocido internacionalmente por su vasta trayectoria en las letras. Estudió Filosofía en la Universidad de Chile, en 1964 obtuvo una Beca Fulbright para estudiar un Master of Arts en la Universidad de Columbia, Estados Unidos. En el ámbito docente, se desempeñó como director de teatro en el Instituto Pedagógico y profesor de Literatura Chilena en la Universidad de Chile y en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Durante los años 70 recibió la beca del Programa de las Artes de la Academia Alemana de Intercambio Académico y escribió su primera novela Soñé que la nieve ardía (1975). En Alemania impartió clases en la Universidad de Bonn y fue profesor de Guión en la Academia de Cine y Televisión Alemana. Fundó el Taller Literario Heinrich Böll (Premio Nobel de Literatura 1972) en el Instituto Goethe de Santiago.

 

En 1967 publicó su primer libro de relatos El entusiasmo un año más tarde y formó parte del programa literario Libro abierto, transmitido por el canal de la Universidad de Chile a fines de los 60. En 1992 comenzó a conducir El show de los libros a través de Televisión Nacional. Desde el año 2000 al 2003 fue Embajador de Chile en Alemania.

 

Dentro de su larga lista de obras hay cuentos como: La cenicienta en San Francisco (1968), Novios y solitarios (1975) y Libertad de movimiento (2015) y novelas: La boda del poeta (1999), El baile de la victoria (2003) y Los días del arco iris (2011). A lo anterior se suman algunas piezas dramáticas y literatura infantil.

 

A través de su trayectoria ha sido homenajeado con diversos galardones. En 1966 recibió el premio Internacional de Literatura Bocaccio. En 1969 el premio Casa de las Américas. En 2002 la Medalla Goethe de Alemania, un año más tarde el Premio de la Unesco y el Premio Planeta. Fue designado “Caballero de la Orden de las Artes y Letras” de Francia, “Comendador” por Italia y recibió la “Orden Marko Marulic” de Croacia, entre otros. En 2014 fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura. Actualmente tiene 80 años (2020).

Manuel

Silva Acevedo

 

(Santiago, 10 de febrero de 1942)

 

Es autor de una obra extensa y consistente que comprende más de 20 títulos publicados dentro y fuera de Chile, traducidos a varios idiomas. Es considerado como parte de la Generación del 60. Estudió en el Instituto Pedagógico y la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile.

 

Comenzó a escribir a los 15 años, en 1967 publicó su primer poemario Perturbaciones (1967). Alcanzó un punto cúlmine en su carrera con Lobos y ovejas (1972), traducido al alemán en 1988 y en el cual sobresale la trasfiguración. El crítico Grínor Rojo, define esta obra en la Revista Chilena de Literatura como: “una caja de resonancias finísimas en la que los ecos del principio se siguen oyendo hasta el final y en que los del final se empiezan a oír desde el principio”.

 

A los pocos años aparece Canto rodado (1995) y un año después Houdini que contó con la colaboración del artista visual Guillermo Frommer. En 1998 imprimió la antología Suma alzada, después los poemarios Cara de hereje (2000) y Día quinto (2002), libro con matices ecológicos que utiliza la jerga callejera y el humor antipoético. Dentro de sus más recientes publicaciones están A sol y a sombra (2015), Antes de doblar la esquina (2016) y Recidiva (2017).

 

Ángeles Vásquez en Biblioteca Cervantes, señala que “con una sorprendente captación del mundo, su hablante lírico se nutre de variedad de registros, de constantes eufemismos y neologismos que lo convierten en un poeta profético y visionario del devenir de sus ensoñaciones”.

 

En 2016 recibió el Premio Nacional de Literatura, actualmente vive en Santiago y tiene 78 años (2020).

Ana Diamela

Eltit González

 

(Santiago, 24 de agosto de 1949)

 

Es una de las escritoras latinoamericanas más innovadoras. Su trabajo abarca una amplia gama de producciones que han sido, principalmente, definidas como “narrativa”, y publicadas bajo el rótulo de “novelas”, explica Mónica Barrientos en “La construcción estética de la imagen en la performance Zonas de dolor de Diamela Eltit”. En 1971 se graduó como Profesora de Castellano en la Pontificia Universidad Católica de Chile y en 1976 se licenció en Literatura en Universidad de Chile. Trabajó en distintos establecimientos educacionales y algunas universidades norteamericanas: Stanford, Columbia, Pittsburgh y Berkeley. Integró el Colectivo de Acciones de Arte (CADA) una de las primeras asociaciones de arte en Chile, que comienzan a experimentar con nuevas tecnologías y ella escoge el video.  En 1985 recibido la Beca Guggenheim.

 

Su carrera artística se dio a conocer con la publicación de su libro de ensayos Una milla de cruces sobre el pavimento (1980) y luego las novelas Lumpérica (1983), Por la patria (1986) y El cuarto mundo (1988), donde abordó la reflexión de identidad latinoamericana. Otra obra, esta vez de carácter testimonial es El padre mío (1989) cuya trama coloca sobre el tapete corrupción y violencia. En 1990 es designada Agregada Cultural en México, país en el cual escribió Vaca sagrada (1991) y en 1994 El infarto del alma y Los vigilantes, además colaboró con la revista Crítica Cultural.

 

“La narrativa de Eltit conserva aún la marca del hermetismo y el desgarro que caracterizó a las primeras manifestaciones estéticas surgidas durante el autoritarismo en Chile. Es por ella que su trabajo ha sido descrito como neo-vanguardista, postmoderno, experimental, rupturista” (Pino 2). En sus libros, rompe con la novela tradicional a través de ambientes sórdidos y personajes marginales y se enmarca dentro de la Generación del 87.

 

A lo largo de su trayectoria ha recibido una serie de reconocimientos y en 2018 el Premio Nacional de Literatura. Actualmente, tiene 73 años (2020) y vive en Santiago.

Elicura

Chihuailaf Nahuelpán

 

(Quechurewe, región de La Araucanía, 1952)

 

Oralitor, poeta, ensayista, narrador; destaca por sus publicaciones bilingües, castellano-mapudungun. Su poesía ha sido considerada por la crítica especializada dentro de la corriente etnocultural, nieto de caciques, creció en una comunidad ubicada a unos 59 kilómetros de Temuco, inserto en la cosmovisión mapuche, variable que se refleja en sus libros. Su nombre se traduce como “piedra transparente” y su apellido “neblina extendida sobre un lago”. Se tituló de Obstetra en la Universidad de Concepción, carrera que nunca ejerció, porque siempre quiso dedicarse a la literatura. Es considerado un mediador cultural al ser una de las voces mapuches más representativas en el área de la literatura.

 

Su creación comenzó en 1977 con El invierno y su imagen, una década más tarde, publicó En el país de la memoria (1988), texto que incluye poemas en mapudungun. A lo largo de los años ha participado en festivales y ferias internacionales, para comentar sus escritos.

 

Entre su producción está: El invierno, su imagen y otros poemas azules (1991), De sueños azules y contrasueños (1995), Recado confidencial a los chilenos (1999), A orillas de un sueño azul (2010) y El azul del tiempo que nos sueña (2020). Sueño y azul son dos elementos muy presentes en sus narraciones el primero simboliza “el momento en que se manifiesta la presencia de los antepasados; mientras el color azul el espacio en que emergió el primer espíritu libre”, explica en su blog.  

 

A través de su carrera ha recibido diversos premios en Chile y el extranjero. En 2020 fue galardonado con Premio Nacional de Literatura en el 2020. Actualmente vive en Asturias, España, y tiene 68 años (2020).